La Rambla pide más cultura - Plan de usos

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Barcelona aprueba incialmente un plan de usos que primará la apertura de librerías, galerías de arte y de música.

Para frenar el monopolio turístico, se frenan los hoteles y se agruparán en edificios el resto de alojamientos.

Tras cerrar el grifo a cualquier nueva actividad que huela a turismo -hoteles, restaurantes, discotecas y tiendas de alimentación de horario extralargo- en la Rambla, llega la hora de apostar por un nuevo tipo de actividad. Ayer fue aprobado inicialmente el plan de usos que guillotina un previsible crecimiento del monocultivo turístico, el distrito de Ciutat Vella anunció que la actividad a primar de cara a nuevas licencias será la industria cultural. Es decir, serán bien recibidos negocios como librerías, galerías y centros de arte, tiendas de música, de discos y similares. Como incentivo económico, cualquiera de ellos podrá rematarse con una zona de cafetería de un máximo de 20 metros cuadrados y horario limitado. La posibilidad de contar con pequeños bares incorporados quiere ser un estímulo, pero lo bastante acotado en metros como para no convertirse en motor de la actividad y generar picaresca.

El plan de usos pasó ayer su primera aprobación en comisión de gobierno, con el beneplácito de comerciantes y vecinos. Se pretende mejorar la calidad de lo existente e irrevocable: 40 hoteles, 97 bares y restaurantes, 8 locales nocturnos y 15 tiendas de alimentación.

Por ese motivo, el stop a nuevas plazas hoteleras supone, en la práctica, que no se podrá abrir ni un solo albergue de juventud en la Rambla ni la plaza Reial ni la de Sant Josep de la Boqueria, pero sí se podrán abrir hoteles en sustitución de otros si cumplen los criterios de densidad establecida en la zona.

De ese modo, y sin superar las casi 4.000 plazas hoteleras de la zona, la regulación permite que poco a poco se vaya elevando el listón de la oferta de alojamiento. Como segunda medida, cualquier pensión u hotel que conviva con otras actividades en un mismo edificio quedará fuera de regulación en seis años. Es decir, los nueve casos en esta situación (228 plazas) tendrán que aglutinarse en bloques completos o desaparecer.

El plan de usos afecta a la actividad de pública concurrencia

En la misma línea, los bares y restaurantes -con cocina propia- solo podrán abrirse si se produce un cierre previo, y los actuales podrán aumentar en superficie (hasta 20 metros cuadrados) si mejoran las condiciones sanitarias y de seguridad. En cambio, se prohíben locales de comidas preparadas y solo la Boqueria podrá seguir ubicando tiendas con degustación. Discotecas y comercios de alimentación solo podrán trasladarse, sin crecer en número.

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